En este contexto, la startup extremeña Smallops, participante en la primera edición del programa FoodLab, ha consolidado una solución tecnológica disruptiva dedicada a la transformación de estas corrientes residuales en recursos industriales y agronómicos de alto valor añadido.
Su trayectoria, respaldada por la inversión de referentes industriales de la región como Troil Vegas Altas, demuestra el atractivo de Extremadura como polo de innovación para albergar y escalar proyectos de base tecnológica capaces de atraer capital privado e impactar de forma directa en la cadena de valor local.
La innovación técnica: tecnología de encapsulación y nanopartículas OPS
La propuesta de Smallops radica en la aplicación de un proceso termoquímico propio, desarrollado íntegramente por la compañía, para procesar el alperujo y el alpechín. A través de esta tecnología, la empresa produce sus denominadas OPS: nanopartículas de hierro cerovalente encapsuladas en una matriz de carbono grafítico.
Esta estructura núcleo-cápsula soluciona uno de los principales límites de los nanomateriales metálicos: la encapsulación carbonosa protege al hierro reactivo de la oxidación prematura en condiciones de proceso reales, manteniendo sus propiedades activas y aportando una elevada conductividad.
La empresa también produce un concentrado de ácidos fúlvicos que comercializa como bioestimulante agrícola, de modo que el residuo vuelve al campo del que procede en forma de nutrición vegetal. De la oliva al olivo.
(ver esquema más abajo)
Innovación aplicada gracias a FoodLab
Dentro del marco del programa FoodLab, Smallops ha dado un paso más en su estrategia de I+D+i abordando un reto técnico de gran calado: el desarrollo de una nueva línea de negocio B2B destinada a la conversión de corrientes líquidas derivadas de la valorización del alperujo en un ingrediente funcional para alimentación animal.
La innovación planteada en FoodLab se centra en:
- Formulación de ingredientes prebióticos: Aprovechamiento de las propiedades de la matriz para el desarrollo de suplementos orientados inicialmente a los sectores avícola y porcino, con proyección hacia la acuicultura y el petfood.
- Estandarización y formato industrial: Ensayos de adaptación técnica (evaluando presentaciones en polvo y peletización) para asegurar una integración óptima en la fabricación industrial de piensos sin alterar su estabilidad.
- Validación analítica y seguridad: Trabajo de caracterización bajo estrictos criterios de seguridad alimentaria y cumplimiento normativo para facilitar su aceptación por parte de integradoras y fabricantes.
Esta línea de desarrollo convierte a Smallops en un claro ejemplo del espíritu startup: un equipo de alta capacidad de ejecución que, sobre una base tecnológica ya consolidada, continúa explorando nuevas aplicaciones de mercado para maximizar el valor de los recursos del entorno.
Transferencia tecnológica e impacto regional
Desde sus instalaciones en Valdetorres (Badajoz), Smallops demuestra cómo el conocimiento científico y la nanotecnología aplicada pueden convertir un pasivo ambiental regional en un vector de competitividad industrial.
El respaldo de centros tecnológicos como CTAEX y la articulación pública a través de la iniciativa FoodLab (financiada por la Secretaría General de Economía, Empresa y Comercio de la Junta de Extremadura) refuerzan este ecosistema de transferencia tecnológica. Gracias a este acompañamiento, el proyecto avanza en la caracterización analítica y escalado de sus soluciones, consolidando un modelo de residuo cero alineado con los objetivos globales de sostenibilidad e independencia energética de la región.
El programa FoodLab es un Hub de Desarrollo de Procesos y Productos Agroalimentarios gestionado por CTAEX y financiado por la Secretaría General de Economía, Empresa y Comercio de la Junta de Extremadura.