La empresa agroindustrial Bolschare Agriculture ha abordado, con el soporte técnico del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario (CTAEX), el desarrollo y la evaluación de un protocolo alternativo diseñado para reducir la presencia de aflatoxinas en lotes de frutos secos como el pistacho. La iniciativa, enmarcada dentro de la primera edición del programa FoodLab, busca ofrecer una solución metodológica a uno de los principales problemas fitosanitarios y económicos que afectan al sector, permitiendo recuperar comercialmente un fruto cosechado y almacenado que, de otro modo, quedaría fuera de los circuitos de consumo por exigencias de seguridad alimentaria.
La seguridad alimentaria constituye uno de los pilares invisibles, pero fundamentales, sobre los que se asienta la confianza del consumidor y la viabilidad de la industria agroalimentaria. Lejos de ser un mero trámite regulatorio, la inversión en control analítico, conservación y mitigación de riesgos sanitarios representa un activo estratégico para las empresas del sector. En cultivos de alto valor añadido y clara expansión regional, como es el caso del pistacho en Extremadura, la aparición de micotoxinas como las aflatoxinas —metabolitos secundarios producidos por hongos del género Aspergillus bajo determinadas condiciones de temperatura y humedad— puede comprometer la comercialización de cosechas enteras, provocando notables pérdidas económicas y una importante merma de materia prima.
Ante este reto, la investigación aplicada se convierte en la principal herramienta para proteger la rentabilidad de las explotaciones sin flexibilizar los estándares de salud pública que rigen tanto en la Unión Europea, como en otros países a la hora de exportar. La propuesta desarrollada por dos responsables del equipo de Bolschare Agriculture centra su foco en la fase posterior a la recolección, explorando tratamientos y metodologías de procesamiento capaces de inactivar o reducir de forma segura estas toxinas en lotes almacenados.
Investigación aplicada: del campo a la mesa
El abordaje de este problema técnico requiere una visión integral de la cadena de producción, una perspectiva en la que los centros tecnológicos desempeñan un papel vertebrador. CTAEX, cuya capacidad analítica e investigadora abarca desde el ensayo agronómico en el campo de cultivo hasta la caracterización del producto final que llega al consumidor, ha puesto a disposición del proyecto su planta piloto y laboratorios de microbiología y química analítica.
Durante el proceso de validación, el equipo investigador ha analizado el comportamiento de las muestras tratadas para verificar no solo la eficacia en la reducción de los niveles de aflatoxinas por debajo de los límites máximos reglamentarios, sino también para asegurar que el tratamiento alternativo no altere las propiedades organolépticas, nutricionales ni la vida útil del pistacho. Este enfoque multidisciplinar permite trasladar la innovación teórica a un protocolo de trabajo escalable e industrialmente viable.
La capacidad de recuperar cosechas afectadas mediante procesos tecnológicamente validados supone un avance hacia modelos de producción más eficientes y alineados con las directivas europeas de reducción del desperdicio alimentario. Asimismo, pone de relieve el grado de madurez técnica que están alcanzando las empresas agroalimentarias asentadas en la región, capaces de apostar por la investigación preventiva para mantener la competitividad de sus producciones.
Un papel esencial para avanzar
El desarrollo de este protocolo evidencia el papel que juegan los centros tecnológicos como puente entre las exigencias del mercado global y las necesidades operativas de las explotaciones agrícolas. La caracterización analítica continua y el conocimiento preciso de la fisiología del producto permiten anticipar respuestas ante contingencias sanitarias o climáticas que condicionan la calidad en origen.
La metodología puesta a prueba en esta iniciativa sienta las bases para la futura estandarización de tratamientos postcosecha a otros frutos secos, consolidando un conocimiento técnico local que refuerza la innovación del tejido industrial de Extremadura.