Noticias · 16 de septiembre de 2026

El escalado industrial de la pizza funcional sin harinas de BELPA a través de FoodLab

El sector agroalimentario global atraviesa un punto de inflexión estructural. El consumidor actual demanda alimentos que no solo proporcionen una experiencia gastronómica placentera, sino que además aporten un beneficio fisiológico activo.

El escalado industrial de la pizza funcional sin harinas de BELPA a través de FoodLab

El sector agroalimentario global atraviesa un punto de inflexión estructural. El consumidor actual demanda alimentos que no solo proporcionen una experiencia gastronómica placentera, sino que además aporten un beneficio fisiológico activo. En este contexto, el diseño y formulación de nuevos ingredientes funcionales se ha consolidado como un vector de competitividad ineludible para la industria alimentaria. Sin embargo, para las pequeñas y medianas empresas (pymes) agroalimentarias de Extremadura, el salto desde el concepto teórico hasta la comercialización de un producto saludable implica superar barreras técnicas vinculadas al escalado industrial, la seguridad alimentaria y la estabilidad organoléptica.

Para dar respuesta a este desafío, la primera edición del programa FoodLab ha puesto a disposición del tejido empresarial regional una infraestructura crítica para la innovación agroalimentaria (la planta piloto del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura, CTAEX). Esta iniciativa, respaldada por la financiación de la Secretaría General de Economía, Empresa y Comercio de la Junta de Extremadura, actúa como un ecosistema de transferencia tecnológica directa donde proyectos con alto potencial, como la firma BELPA, logran transformar ideas audaces en soluciones viables para el mercado actual.

La planta piloto como infraestructura crítica para la innovación agroalimentaria

El desarrollo de nuevos productos alimentarios requiere mucho más que una receta equilibrada a nivel nutricional. Cuando una pyme intenta incorporar ingredientes bioactivos (como fibras prebióticas, proteínas de alto valor biológico o compuestos antioxidantes) a una matriz alimentaria tradicional, se enfrenta a alteraciones significativas en el comportamiento físico-químico del producto.

En este escenario, la planta piloto de CTAEX funciona como un entorno de ensayo semiindustrial que minimiza el riesgo económico de las empresas. Antes de realizar grandes inversiones en maquinaria propia o modificar líneas de producción enteras, las pymes participantes en FoodLab han utilizado estas instalaciones para realizar pruebas de estrés tecnológico. El proceso metodológico abarca distintas fases de validación técnica:

  • Ajuste de formulaciones en laboratorio: análisis del comportamiento de los nuevos ingredientes funcionales para garantizar que sus propiedades saludables no se degradan durante el procesamiento térmico o mecánico.

  • Ensayos de reología y textura: medición de la elasticidad, viscosidad y comportamiento estructural de las masas y mezclas para asegurar que el producto final mantiene las características sensoriales que exige el consumidor.

  • Pruebas de escalado industrial: traslado de la formulación desde la escala de mesa de laboratorio (escala gramo) hasta la maquinaria de procesamiento semiindustrial (escala kilo), reproduciendo fielmente las condiciones reales de una fábrica.

  • Estudios de vida útil y seguridad: caracterización microbiológica y análisis de la actividad de agua (aw) para determinar los parámetros de conservación y envasado óptimos, garantizando la inocuidad del alimento a lo largo de toda su cadena de distribución.

Esta capacidad de ensayo integral es la que ha permitido que empresas extremeñas aceleren su tiempo de llegada al mercado con garantías de éxito, conectando la investigación científica con la viabilidad comercial.

El reto tecnológico de BELPA: formulación y desarrollo de la Nutripizza

El proyecto impulsado por BELPA dentro del programa FoodLab representa un caso de estudio paradigmático sobre cómo la I+D+i agroalimentaria puede reformular un producto de consumo masivo para adaptarlo a las nuevas tendencias de nutrición saludable. El objetivo de la empresa radicaba en el desarrollo de la Nutripizza, una base de pizza concebida no como un alimento indulgente tradicional, sino como un vehículo de nutrición avanzada, enriquecido con ingredientes funcionales que aporten un alto valor proteico y un bajo índice glucémico.

El desafío técnico para el equipo de investigadores de CTAEX y los promotores de BELPA era considerable. Sustituir las harinas de trigo refinadas convencionales por matrices proteicas y harinas alternativas ricas en fibra altera drásticamente la formación de la red de gluten, un elemento fundamental para la retención de gases durante la fermentación y para conseguir una textura alveolada, crujiente y agradable al paladar.

Durante los meses de aceleración en las instalaciones de FoodLab, el trabajo con BELPA se estructuró en torno a soluciones agronómicas y de tecnología de los alimentos altamente especializadas:

  • Caracterización de harinas funcionales: se evaluaron diversas fuentes de proteína vegetal y mezclas de cereales sin refinar para encontrar el equilibrio exacto que aportara el perfil de aminoácidos deseado sin comprometer el sabor (evitando notas excesivamente amargas o terrosas propias de ciertos aislados proteicos).

  • Optimización del proceso de amasado y fermentación: al modificar la matriz de la masa, fue necesario recalibrar los tiempos de reposo, la hidratación y las temperaturas de fermentación. En la planta piloto, se analizó el comportamiento viscoelástico de la nueva masa para asegurar que pudiera ser manipulada mecánicamente en futuras líneas de producción industrial sin romperse ni retraerse.

  • Comportamiento en horneado (procesamiento térmico): los ingredientes ricos en proteínas y fibras tienden a reaccionar de manera diferente ante el calor (reacción de Maillard), pudiendo generar pardeamientos prematuros o retener demasiada humedad en el centro del producto. Los ensayos permitieron establecer una curva de horneado específica que garantiza una corteza crujiente y una miga cocida uniformemente.

El resultado de esta iteración tecnológica es un Producto Mínimo Viable (PMV) que trasciende la categoría del fast food para adentrarse en el segmento de la alimentación funcional y el rendimiento deportivo. BELPA ha logrado estandarizar una base de Nutripizza que responde estrictamente a los requerimientos nutricionales del consumidor consciente, manteniendo la experiencia de consumo tradicional.

El valor de la transferencia tecnológica para el tejido regional

El éxito en la formulación de la Nutripizza de BELPA ilustra la esencia del modelo de intervención de FoodLab. La innovación agroalimentaria en Extremadura no depende exclusivamente de la generación de grandes patentes, sino de la capacidad de aplicar el conocimiento científico a la mejora competitiva de nuestras pymes. Facilitar el acceso a infraestructuras de vanguardia (como la planta piloto) y al conocimiento de tecnólogos expertos permite que el talento empresarial extremeño no tenga que abandonar la región para desarrollar productos de alto valor añadido.

La adaptación a las demandas de salud y bienestar del mercado global es una oportunidad estratégica. Proyectos como el de BELPA demuestran que, mediante la integración de investigación aplicada y visión comercial, la industria alimentaria regional está plenamente capacitada para liderar el diseño de los alimentos del futuro, consolidando un tejido productivo más resiliente, tecnificado y orientado a la excelencia.

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